¿Pueden los cambios en las leyes migratorias afectar el bienestar emocional de la población migrante?
Respuesta corta: sí. Pero para entender realmente cómo ocurre esto, necesitamos ir un poco más despacio y mirar lo que hay detrás de esa respuesta. Cuando hablamos de migración, no hablamos solo de un cambio de país. Hablamos de un proceso emocional complejo que implica adaptación constante, incertidumbre, reconstrucción de identidad y, en muchos casos, la separación de redes de apoyo significativas. Ahora bien, cuando las leyes migratorias cambian, este proceso puede volverse aún más exigente. La incertidumbre como factor emocional central Uno de los elementos que más impacta la salud mental en contextos migratorios es la incertidumbre. No saber si podrás quedarte, renovar tu documentación, trabajar o acceder a derechos básicos genera una carga emocional sostenida que muchas personas describen como: ansiedad persistente miedo constante insomnio sensación de inestabilidad pensamientos repetitivos o anticipatorios Desde la psicología, sabemos que el cerebro necesita...